La tierra
Cerros de colores, quebradas y puna a más de tres mil metros de altura. Acá el sol es intenso, el aire seco y el agua escasa: se cultiva en terrazas y se riega por acequias que bajan de la montaña, como se hace desde hace siglos. La tierra es mineral, de altura, y le da a cada alimento un carácter que en la llanura no existe.
Lo que da
Papas andinas, maíces de colores, quinoa y porotos que se guardan como semilla de generación en generación. Pimiento para el pimentón, ajíes, vides de altura para el torrontés, quesos de cabra, miel y hierbas serranas como la muña y el cedrón. Casi todo a secano y a mano.
Nuestra mirada
Es la cuna de la agricultura andina y de la Pachamama, la madre tierra. Acá el alimento es sagrado y comunitario: se siembra, se cosecha y se agradece en ronda. Cuando volvemos a estas semillas criollas, volvemos al origen mismo de lo que comemos.